viernes, 23 de septiembre de 2011

¿CERO “TIPNIS”? CERO “CAMBIO”


Un artículo escrito por mi padre, en relación al problema del proyecto carretero que amenaza con partir en dos una de las resevas naturales más importantes de Bolivia (y el mundo, por supuesto), se los comparto.

R.Y.
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Raúl Ybarnegaray T.

El conflicto que se ha producido por la construcción de la carretera San Ignacio de Moxos – Villa Tunari, cuyo trayecto parte en dos el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS), se agudiza por la inexplicable negativa del Gobierno del Presidente Morales a considerar alternativas que no afecten la ecología y los recursos naturales del Parque. Esta actitud muestra claramente las debilidades doctrinales de los actores políticos, y las declaraciones cotidianas de defensa de la madre tierra y de los indígenas, dos elementos centrales que caracterizarían el cambio en el Estado Plurinacional, no resultan más que palabras, slogans vacíos y demagógicos, empleados por los operadores políticos del MAS.

Se menciona que esta carretera forma parte de las vías interoceánicas, que permitirá a los colonizadores lograr el acceso de sus productos a las zonas de consumo del occidente de Bolivia e inclusive exportarlas. San Ignacio se halla lejos de la frontera y no esta unido a ninguna carretera que vincule con Brasil. Todos saben también que la producción local es marginal, y que los colonizadores que penetraron hace años a una parte de este parque son cocaleros, que su producción es excedentaria y destinada a la producción de cocaína. Por las dificultades de control de las actividades del tráfico de drogas que ya se muestran hoy, se corre un riesgo muy grande que la zona termine siendo controlada por los narcotraficantes. La deforestación consecuente, tanto por el desmonte para el área destinada a la carretera en sí, y la que se desarrolle por el chaqueo para el cultivo, será aprovechada por los madereros que ya depredan las áreas de bosque en Bolivia, amparados por la corrupción y el descuido gubernamental. Y en cuanto a los ganaderos locales parece difícil que la carretera, por sí sola, modifique sus ineficaces y tradicionales modos de explotación. Entonces ¿a quien sirve esta carretera?

Las relaciones entre Brasil y Bolivia no han estado exentas de fricciones y enfrentamientos, pero a partir de los acuerdos de Roboré de 1938, se han mantenido en el terreno de la integración y el respeto entre iguales. Ambos países comparten los convenios de explotación y suministro de Gas Natural con Petrobras, y en cuanto al desarrollo hidroeléctrico del Madera se entiende que, aunque ejecutado sin tomar en cuenta a Bolivia, considerará controlar los posibles efectos negativos en la cuenca que se comparte. Hoy los desafíos del Siglo XXI y la imprescindible necesidad de la integración sudamericana se manifiestan en los acuerdos de UNASUR. Estos acuerdos buscan un futuro compartido en nuestro Continente, imponen el esfuerzo conjunto para lograr un desarrollo social igualitario y consensual, y buscan desarrollar nuestras capacidades de producción y crecimiento económico, con absoluto respeto del territorio y su ecología. América del Sur tiene un importante papel que jugar en el futuro y Brasil, por su demografía y su peso económico, resulta el natural impulsor de este futuro que nos pertenece a todos. Hablar de una Comunidad Latinoamericana para vivir bien, es un dislate impuesto por interese políticos ajenos a Sudamérica. América Latina es una y varias, una realidad es la de México y Centro América, otra la del Caribe y las Antillas y otra la sudamericana, todas diferentes y con componentes culturales también distintos.

¿Para qué ofreció Brasil el financiamiento de esta obra? Aparte de favorecer a una constructora brasilera, pudo haber sido una manera de mostrar, en los momentos iniciales de la gestión de Morales, un claro apoyo al primer gobierno boliviano en manos de un indígena. ¿O hubo algo más? Porque se está viendo ahora que el proyecto de esta carretera, en ejecución por una Empresa brasilera mediante un contrato llave en mano, no ha sido transparente y resulta además afectando gravemente un parque natural, su ecosistema y la vida de sus habitantes indígenas por un diseño que, para colmo, se afirma que no existe.

Además de todo esto parece indudable que el contrato llave en mano ha significado aceptar un costo elevado, costo que no ha podido ser explicado y que se lo presenta como una de las condiciones del financiamiento. ¿Dónde queda entonces la tan mentada lucha del MAS contra la corrupción? Ante la negativa a considerar alternativas que, sin afectar la ecología, permitan lograr una nueva vía de comunicación entre los Departamentos de Beni y Cochabamba, hay que exigir que se detenga la ejecución hasta que se logre un acuerdo satisfactorio para la ecología y los habitantes de la zona, respetando la Ley que crea el Territorio Indígena, la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, y la vigente Constitución Política del Estado, junto con la necesaria discusión del costo-beneficio del proyecto.

El TIPNIS es un “Territorio Indígena Originario Campesino” TIOC. La Constitución Política vigente establece que Bolivia es un “Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario” (Art. 1) que se obliga a “preservar como patrimonio histórico y humano la diversidad plurinacional” (Art. 9.3). Para ello establece en su Capítulo Cuarto los “Derechos de las naciones y pueblos indígena originario campesino” garantizando su existencia y territorialidad. Como una de las autonomías reconocidas el Art. 289 define “La autonomía indígena originario campesina”. Esta Autonomía esta constituida por las TIOC y el D. S. 727 de 6 de diciembre de 2010 establece que “Las tierras Comunitarias de Origen pasan a denominarse Territorio Indígena Originario Campesino”. Al vulnerarse los derechos de las “naciones y pueblos indígena originario campesinos”, se vulnera la propia Constitución. ¿En qué queda el régimen autonómico? Ese federalismo light que es el régimen de autonomías, calcado de España donde su aplicación tropieza con su régimen monárquico centralista, queda pues en nada en este caso. No puede ocultarse el afán centralista del gobierno del MAS, centralismo que sirve muy bien al autoritarismo de su líder.   

Si no se corrigen los errores y se inicia un proceso transparente en la ejecución de este Proyecto, que hasta hoy se ha caracterizado por la falta de información acerca de las condiciones del financiamiento y los términos del contrato de construcción, todo lo que se diga y se reitere acerca de la lucha contra la corrupción serán simples palabras sin sentido. Y en cuanto al cambio tan mentado, los objetivos desarrollistas que impulsan el proyecto, responden a políticas neoliberales, que no consideran los usos y las costumbres locales para determinar el rumbo del desarrollo. ¿Dónde están el cambio y la Revolución Democrática y Cultural? ¿Y el vivir bien? Parece que simplemente de lo que se trata es de vivir mejor a costa del país.

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