viernes, 8 de abril de 2011

Un veneno letal, acaba de morir en mis manos...

Ayer -parafraseando al gran poeta Angel González- diré que: 'fue viernes toda la mañana, por la tarde cambió'... por la tarde las horas adoptaron una condición demoníaca que conforme avanzaban, era inminente que no podrían dejar de brillar con su condición de 'insoportables'.

Como si fuera poco, con los gestos masoquistas que a veces suelo tener, me dí a la tarea de leer cartas de mucho tiempo atrás. Cartas escritas y recibidas que todavía guardo en mi correo electrónico sin saber exactamente por qué.

Me encontré con muchas agradables. De gente que alguna vez quiso regalarme un par de minutos (o a veces más), para decirme que alguna de mis canciones había formado parte de su vida en algún determinado momento, o compartirme al fin, algo que yo hubiera inspirado.

Pero en medio de estas delicias, por supuesto que hubieron también las cartas que no quisiera haber leído jamás. De tantos tiempos, de tantos colores...


Existen flores que además de pétalos, tienen dientes.



Debajo de las nubes


A veces hay como una brisa
Que me lleva en un instante
Hacia un lugar que encuentro
Errante, con el alma toda viva

Encuentro un trozo de tu abrazo
Acariciándolo despacio
Como quien rescata un sueño
Concupiscente y sagrado

Y es entonces que me pierdo
Y camino hacia el recuerdo...

A veces no hacen falta hechizos
Siento que vuelo por debajo
De las nubes de mi mente
Contemplándome... y me espanto

Veo mis ropas que han sangrado
¡Cuantas veces!, de dolor.
Tratando de vestir de amor
Y siempre fracasaron

Hay veces que hurgo tan adentro
En los senderos de mi canto...
(Y no me encuentro)


Raúl Ybarnegaray
, 3 de Agosto de 2004.




(publicación simultanea para el Blog: "quehablelacancion.blogspot.com" y mi perfil de facebook)

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