lunes, 10 de enero de 2011

Silencios

Veo que vamos a jugar a los silencios. Yo me voy preparando.

Pongo primero en silencio al tiempo, le doy de comer pero no lo cuento.

Luego pongo en silencio el recuerdo de tus besos (no me cuesta), pero me duele. Busco silenciar al dolor... lo dejo para luego.

Pongo en silencio a la angustia, me cuesta cada vez menos. Lo que aún no he podido es silenciar latidos. No sé si debiera, al fin de cuentas, tan solo estamos jugando... ¿verdad?

Le doy un beso a la Muerte y le quito palabras... es mi forma de dejarla en silencio.

A solas en casa, grito vociferadamente: "¡¡¡SILENCIO!!!"... y todo lo que habita calla inmediatamente.

Solo no me pidas que ponga en silencio la música, no me lo pidas por favor. Cuándo ésta calle, no habrá quién la pueda volver a hacer hablar.




Poco a poco el juego vil de los silencios va adoptando formas perversamente divertidas.

Calla la calle.
Calla la Luna.
Calla el ayer,
calla el mañana.
Calla la mancha,
calla la caricia.
Callan las ganas internas.


¿Cuándo callará, tu recuerdo?

... tu turno.

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